¡Que una lesión no te arruine el verano!

Las lesiones deportivas aumentan durante el verano por varios factores:

  1. Falta de preparación física por la inactividad deportiva durante todo el año.
  2. Entrenamiento inadecuado y falta de técnica.
  3. Utilización de material inadecuado para la práctica deportiva.
  4. Se hace más deporte, las buenas temperaturas, mayor tiempo libre, y más horas de luz solar invitan a ello.

Según SETRADE (Sociedad Española de Traumatología del Deporte), el 25% de las lesiones deportivas sufridas durante el periodo estival se deben a la falta de entrenamiento físico durante el resto del año, a la fatiga, o al sobreesfuerzo.

LESIONES MÁS FRECUENTES

Dependen del deporte que se practique:

En los deportes de playa que se practican en la arena (futbol playa, vóley playa y deportes de raqueta) son frecuentes las lesiones en pie, tobillo y rodilla a nivel del miembro inferior, y codo y hombro a nivel del miembro superior. El tenis es una actividad popular en esta época, y que conlleva visitas a la consulta del traumatólogo. Lo más habitual son casos de epicondilitis (codo de tenista) o epitrocleitis (codo de golfista). Ambas lesiones se producen por no aplicar una técnica adecuada en el golpeo o no utilizar material adecuado. En deportes como el vóley, o de lanzamiento, las omalgias (dolores en hombro) son frecuentes por tendinopatías y sobrecargas musculares. Menos frecuentes son las lesiones mayores, como fractura de los dedos de los pies, tobillos y otras articulaciones, y lesiones meniscales y de ligamentos cruzados de la rodilla.

El running es una de las actividades más practicadas en verano, genera lesiones sobre todo a nivel del miembro inferior, especialmente metatarsalgias y fascitis plantares, (generalmente asociadas a un calzado no correcto, y por la práctica de estas actividades en terrenos no adecuados) además, podemos tener esguinces y tendinopatías de tobillo o rodilla, (rodilla del corredor o tendinitis de la cintilla iliotibial) y lesiones musculares. Son también frecuentes los daños en los ligamentos y los esguinces de tobillo. Además de una preparación previa, los especialistas recomiendan correr por superficies planas, evitando terrenos con hierba, mojados o irregulares como la playa y la montaña, ya que pueden dañar los tobillos.

Otro de los deportes estrella, aunque no sólo en verano, es el ciclismo. Las lesiones más frecuentes se producen a causa de las caídas. Por ello, es imprescindible utilizar casco para minimizar el riesgo de lesiones craneales, y férulas palmares para proteger las muñecas.

En natación, los problemas en los hombros de deportistas ocasionales son los más frecuentes, debido a la alta exigencia de las estructuras anatómicas de los hombros para la natación, además de lesiones musculares.

Fuera del ámbito deportivo, en los meses de verano acuden a las consultas de traumatología pacientes con lesiones en el cuello, por lanzarse de manera inapropiada desde rocas o en piscinas, donde desconocen la profundidad o la existencia de piedras en el fondo del mar. Por lo general, se produce hiperextensión del cuello, que lesiona las partes blandas. Aunque también puede ser causa de fracturas vertebrales o lesiones medulares irreversibles. Ante esta situación lo primero que se debe realizar es inmovilizar el cuello.

Cuando un deportista se lesiona, es muy recomendable la valoración por tu médico de confianza para evitar que la lesión se cronifique.

Toda lesión, leve o grave, necesitará un periodo de inactividad y reposo, en función del tipo de lesión. En lesiones banales, la falta de reposo puede generar una lesión crónica que precise medidas mayores para su curación, además de las medidas terapéuticas indicadas por el médico cuando proceda.

RECOMENDACIONES:

En Osium Trauma queremos facilitaros estas pautas para prevenir lesiones y disfrutar del verano al máximo, sin que una lesión os arruine las vacaciones:

  1. Iniciar la actividad física de manera progresiva.
  2. Calentar y realizar estiramientos musculares previos y al final de la actividad física: Es imprescindible empezar y acabar con un calentamiento y “descalentamiento” completo, para que los músculos se calienten/relajen y tengan más elasticidad.
  3. Hidratarse para evitar los golpes de calor y pérdida de electrolitos, y eludir el deporte en las horas extremas de calor.
  4. Utilizar el equipamiento adecuado para cada deporte. Por ejemplo, zapatillas de running, raquetas, etc.
  5. Establecer programaciones de la actividad. El deporte después de un periodo de inactividad requiere una práctica moderada y progresiva, incrementando las exigencias en función de la progresión del deportista. Los periodos de descanso son imprescindibles. Si se van hacer deportes de alta demanda o esfuerzo, es imprescindible realizarse revisiones médicas con pruebas de esfuerzos antes de iniciar cualquier programa deportivo estival.
  6. Correcta alimentación. En ocasiones la actividad física estival se asocia con dietas hipocalóricas para adelgazamientos. El desequilibrio entre actividad física y alimentación, puede generar desequilibrios metabólicos con consecuencias patológicas. Es fundamental el aporte adecuado de nutrientes para estar en condiciones óptimas para la práctica deportiva.

¡Vamos Osiumers! Si seguís estos sencillos consejos conseguiréis que nada os impida moveros este verano. Podéis visitar nuestro Instagram para manteneros al día. ¡Buen verano!

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