pulgar del esquiador

En estos momentos en los que empezamos a salir y podemos realizar deportes al aire libre debemos tener cuidado con determinadas caídas que pueden producirse. Una mala postura al caer, apoyar la mano con el pulgar muy abierto o no haber calentado previamente antes de la práctica deportiva son algunas de las causas más comunes de esta lesión llamada ‘pulgar del esquiador o también llamada del guardabosques’.

Pero ¿todas las lesiones del pulgar son iguales? ¿Sabes cómo se produce y cómo puedes evitarla?¡Si te estás haciendo este tipo de preguntas sigue leyendo porque te contamos todo lo que necesitas saber en este post!

¿Qué es la lesión ‘pulgar de esquiador’?

Si, de repente, notas un chasquido y un fuerte dolor en el pulgar tras una caída lo más probable es que hayas sufrido esta lesión.

El ‘pulgar del esquiador’ se trata de una rotura de un ligamento en la base del pulgar (Ligamento Colateral Cubital de la articulación Metacarpo-Falángica). Este ligamento se encuentra en la parte interna de la base del pulgar, donde hacemos pinza con el pulgar y el índice por lo tanto es necesaria para muchísimas actividades cotidianas como escoger un libro de una balda o coger un vaso de agua.

Esta lesión precisa intervención quirúrgica prácticamente en la totalidad de los casos cuando se rompe por completo.

¿Cómo se produce?

Si es conocida como “pulgar del esquiador” es porque normalmente se produce realizando esquí y es debida a la sujeción del palo de esquí entre estos dedos.

Normalmente ante una caída apoyando palma de la mano, cuando sostenemos un objeto como el palo de esquí, éste actúa como una palanca que fuerza en valgo (hacia fuera y hacia atrás) el pulgar, lo que hace que se rompa el ligamento normalmente en su inserción en la falange.

A pesar de llamarse pulgar del esquiador, lo vemos también con mucha frecuencia tras caídas de bicicleta o moto, ya que el conductor sale proyectado hacia adelante pero el pulgar que sujeta el manillar se ve forzado en valgo al quedar “enganchado” al mismo.

¿Qué síntomas aparecen o cómo puedo reconocerlo?

Habitualmente presenta dolor inicial “moderado” y tumefacción en la base del primer dedo, confundiéndose con un simple esguince. Lo más característico es la imposibilidad para hacer la pinza entre el pulgar y el índice (no poder coger un vaso o un libro de una estantería), debido a la falta de estabilización del primer dedo haciendo que éste se desplace hacia afuera (en valgo)

¿Qué debo hacer?

Es fundamental una exploración traumatológica para confirmar la lesión y diferenciar las roturas parciales (esguinces que no precisan intervención) de totales (roturas completas que precisan cirugía). También se precisa una radiografía simple para descartar una fractura asociada.

En caso de duda, se realizará una “exploración bajo anestesia” (infiltrar anestésico en el dedo para poder manipularlo sin dolor) y valorar así la inestabilidad en valgo del dedo a la exploración física o mediante radiografías de estrés y comparativas, que confirmarán el diagnóstico. Sólo de forma ocasional se precisará otras pruebas de imagen como la Ecografía o Resonancia Magnética Nuclear.

¿Cuál es el tratamiento adecuado?

El tratamiento en roturas completas es el quirúrgico, que consiste en reinsertar el ligamento en la cara interna de la base de la primera falange del pulgar mediante arpones y suturas.

Posteriormente, se colocará una férula durante 1 semana aproximadamente, que se sustituirá por una ortesis , la cual se mantendrá 4-6 semanas más, permitiendo su retirada 3 veces al día para la realización de movimientos suaves y controlados del dedo.

El resultado es satisfactorio en la amplia mayoría de los pacientes, recuperando la estabilidad del dedo y una movilidad óptima.

¿Qué pasa si no se trata esta lesión?

Como ya se ha indicado, si no se diagnostica y trata adecuadamente la evolución no es satisfactoria, ya que dará lugar a inestabilidad crónica del dedo, dolor y artrosis precoz.

El tratamiento es sencillo cuando se realiza en los primeros días o semanas mediante el re-anclaje como se ha indicado, pero se complica a partir de las 8-12 semanas, precisando la necesidad de plastias tendinosas (extraer un tendón, habitualmente el palmar menor) para la reconstrucción del ligamento u otras técnicas, cuando se haya desarrollado artrosis.

Por lo tanto, se aconseja el tratamiento urgente.

¿Por qué es importante tratarlo a tiempo?

El ligamento colateral cubital es el estabilizador principal de la traslación en valgo del primer dedo, es decir, es el que nos permite realizar gestos muy cotidianos como ya hemos mencionado. Esto hace que su lesión genera una incapacidad completa para dichas actividades, además de dolor y una subluxación progresiva de la primera falange en dirección palmar, que dará lugar a artrosis progresiva e incapacitante con disminución de la movilidad del dedo.

¿Es necesario operar un ligamento o curan con una simple inmovilización?

Este ligamento en concreto es uno de los pocos del organismo que precisan una cirugía inexorablemente. Ello se debe a que cuando se rompe, lo hace casi siempre en su unión a la base de la falange y, al separarse de la misma, se interpone una estructura próxima que es la aponeurosis del tendón aductor, lo que imposibilita que cicatrice el ligamento (esto es conocido como la lesión de Stener).

En este video os mostramos la cirugía necesaria:

Si crees que puedes haber sufrido esta lesión no te lo pienses más y ponte en buenas manos, contáctanos!

BIBLIOGRAFÍA

  • STENER, B.: “Displacement of the ruptured ulnar collateral ligament of the metacarpo-phalangealjointofthe thumb”. A clinical and anatomical study. J. Bone Jt. Surg. 44-B: 869, 1962.
  • SMITH, R.J.: “Post -traumatic instability of the metacarpophalangeal joint of the thumb”. J. bone Jt Surg. 59-A: 14-21, 1977.

 

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